COSAS QUE PASAN

23/6/14

Relatemos

La actualidad nos obstaculiza ver, oir, sentir y pensar el presente.

Ese atropello de noticias, eventos, ocurrencias y situaciones de todo tipo, nos atrapa en la vorágine de lo último sucedido, de la última frase dicha o la última acción llevada a cabo; de manera que nos enreda y nos aleja de una mirada lúcida del presente.

Pero, no solo nos dificulta "estar en el presente", además, nos aleja de la posibilidad de decidir hacia dónde queremos ir, cómo podemos hacerlo, con quienes hacerlo y en qué plazos.

Seguir anclados en la actualidad, seguir siendo prisioneros de la ideología "actualista", nos fija en la sensación de miedo, de parálisis y de impotencia. 

Todo ello apoyado en el sentimiento de que son los otros los que hacen y nosotros solo podemos esperar que hagan y "dejarnos hacer". Ésta es la mejor manera de seguir en lo mismo, para encaminarnos a lo peor.

Estar en el presente implica ver lo que sucede para, a partir de ahí, encaminarnos a proyectos y objetivos futuros, que nos permitan salir de la situación actual y construir futuro. Es decir, generar un relato colectivo que sea diseñado, asumido y participado por todos (o, al menos, la gran mayoría), de manera que canalicemos nuestras energías en una mirada común.

Claro que para ello es necesario hablar. Pero no desde la prisa, la crispación o "el tú más", sino desde la serenidad, la solidaridad y la responsabilidad. Eso, a pesar de nuestro mundo interconectado, o precisamente por ello, no lo sé, es algo que ahora no tenemos y que es fundamental conseguir.

Hace unas semanas colgué un post en el que señalaba la falta de relato en estos momentos y que era a la vez un síntoma y un déficit de la situación en la que nos encontramos. Generar relato es generar realidad, crear y dinamizar realidad, y ello pasa por una decisión individual y colectiva que a todos nos afecta y nos compromete.

10/6/14

Monarquía vs. República

La reciente abdicación del Rey Juan Carlos I ha activado el debate sobre el modelo de Jefatura de Estado en España.

A nadie se le oculta que la notoriedad del debate  en nuestro país sobre el modelo a seguir, Monarquía o República, es consecuencia de las líneas de fuerza que han alcanzado seis hechos: la situación socio-económica y política que se ha ido generando en el ámbito de la irrupción y desarrollo de la crisis financiera, la aparición pública y mediática del clima de corrupción existente en determinados sectores del mundo de la política, la consulta soberanista catalana, la imagen pública de los últimos años de la Corona, la abdicación de Juan Carlos I y el resultado de las recientes elecciones europeas.

Es obvio que existe una clara interconexión en estos seis ámbitos, no solo en lo referente a la dinámica de los acontecimientos sino también, y sobre todo, en la percepción y valoración de los mismos por parte de la ciudadanía.

Más allá de entrar a analizar estos aspectos en detalle, que nos llevaría muy lejos, tan solo pretendo fijarme telegráficamente en el debate suscitado: Monarquía vs. República.

Dicho debate se asienta en uno previo, cual es el de si es necesario, pertinente, recomendable, oportuno, o no, convocar una consulta plebiscitaria, vía referéndum; y, si lo es, si es ahora el momento adecuado.

Estoy convencido que podrían darse múltiples argumentaciones, que llevasen a soluciones diferentes, muchas de ellas apoyadas en criterios de razón y de conocimiento en profundidad de la realidad de nuestro país.

Pero, utilizando el esquema de Max Weber, sobre legalidad vs. legitimidad, me gustaría decir, que cualquier posible solución puramente legal, que no se sustente en un substratro legítimo, está condenada a medio plazo al fracaso. Sería, como dicen los británicos, "meter un esqueleto en el armario".

Decía Weber que la legitimidad se basa en un sistema de creencias, cuya base fundamental es que sea socialmente compartida por la gran mayoría de los ciudadanos. De forma que, para el autor, no podría prosperar en nuestra modernidad una organización política que no atendiera a ambos aspectos: la legalidad y la legitimidad.